la sirena y el angel
Una de estas noches las miradas se cruzaron.
El silencio nocturno, sólo roto por el aleteo angelical,
era el único testigo del amor de los dos seres.
La sirena salió de entre las rocas y mirando
La sirena salió de entre las rocas y mirando
al ángel se dirigió a una playa cercana.
El ángel voló hacia ella y
se posó delicadamente sobre la arena.
Sus miradas no se separaban ni un solo segundo.
Sin decir palabra,
el ángel se tumbó con la sirena en la arena
Allí intercambiaron dulces y salados besos.
La sirena cantaba al oído del ángel.
El ángel acariciaba con sus blancas alas a la sirena.
Durante esa noche ambos fueron más felices que nunca.
Al amanecer se separaron,
prometiéndose un nuevo encuentro al año siguiente.
Los años fueron pasando.
Los años fueron pasando.
Cada noche era un encuentro
apasionado del que sólo era testigo la luna.
Pero poco a poco la sirena iba envejeciendo.
El ángel, al ser inmortal,
mantenía siempre su pelo alborotado,
sus cálidos ojos verdes y sus grandes y suaves alas.
A la sirena se le tornó el pelo blanco rápidamente,
pues tanto tiempo fuera del mar
disminuía mucho su salud.
Cada año estaban más melancólicos.
Cada año estaban más melancólicos.
Ambos deseaban cada vez estar más tiempo juntos.
Sólo pensaban el uno en el otro.
La sirena dejó de cantar a la luna.
El ángel dejo de explorar nuevos lugares.
Sus almas y sus corazones
iban muriendo poco a poco.
Sus encuentros dejaron de ser apasionados
para transformarse poco a poco
en llantos y promesas
que ambos sabían imposibles de cumplir.
Ella prometía encontrar la manera
de cambiar su cola de pez por unas alas.
Él prometía encontrar la manera
de cambiar sus alas por una cola de pez.
Y entre llantos y promesas la sirena murió.
Y entre llantos y promesas la sirena murió.
No consiguió llegar a la siguiente noche.
Su alma había desaparecido,
corrompida por la tristeza de
no poder estar con su amado ángel.
Al año siguiente, cuando el ángel
fue a la playa ya no vio a la sirena.
Supo que había muerto sin poder despedirse.
Lloró todo lo que pudo,
hasta que sus ojos se secaron para siempre.
Y poco a poco su inmortalidad
fue minada por su pena.
Sus recuerdos de la sirena
fueron destrozando su vida hasta
que su alma murió y
con ella también su inmortalidad.
No se encontraron al morir,
No se encontraron al morir,
ni se volvieron a ver en ninguna
otra vida posterior.
Allí sólo quedó la luna,
sin amor que contemplar
una noche al año,
sin nadie que le cantara sus penas.
nadie muere por amor
tampoco la triteza mata
tampoco la triteza mata
como muchas personas dicen
en la adolescencia confundimos el amor
en la adolescencia confundimos el amor
con iluciones o caprichos
o lo que es mas comun COSTUMBRE
suerte en el amor
si me preguntas io toi enamorado
=D
si me preguntas io toi enamorado
=D
cliclea aca =D
http://te-amo--bbcita.blogspot.com/
hay un video =D
No hay comentarios:
Publicar un comentario